Desde hace tiempo el planeta nos pedía un cambio, este cambio debía empezar por nuestro interior puesto que el mundo es una prolongación de lo que somos como seres humanos y siendo la especie superior o eso nos enseñaron, tenemos el poder de controlarlo todo, se nos dio el dominio de todo cuanto hay en la tierra, pero… ¿eso es verdad? ¿Tenemos el control?
Este año nos llegó la maravillosa oportunidad de tomar conciencia, estar quietos, escuchar el murmullo del silencio y los cambios que nos demanda este nuevo desafío. Un virus del que no se conocía nada nos guardó, nos limitó, nos amenazó, mostrándonos lo frágiles y diminutos que somos frente al gran universo.
Y ahora como siempre lo hemos hecho en momentos de crisis los humanos recurrimos a la información genética de sobrevivencia, creando desde nuestra profesión labor u oficio mecanismos que nos permitan adaptarnos y sacar el mayor provecho de esta situación.
Desde mi campo de acción la psicología y con experiencia en intervención familiar y social, les presento este articulo para aportar al proceso adaptativo permitiendo la reestructuración de los sistemas individual, familiar y social.
Porque para fortuna de todos ¡nada volverá a ser como antes!
Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón… Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta. Carl Jung.
Las personas se esfuerzan día a día por no entrar en pánico ante la situación, en redes sociales afirman no pensar catastróficamente sino positivamente y ver la situación con la mejor energía, esto ayuda hasta cierto punto, pues no existe una verdad absoluta todo depende de las circunstancias y del punto de vista. darle la espalda a la situación o hacer como si nada pasara tampoco es la solución.
Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma. Carl Jung.
Estamos frente a un proceso de cambio, dentro de la ruta de resiliencia familiar que se divide en 4 etapas: Miedo, Aceptación Aprendizaje y Crecimiento.
1. Inicio de Crisis: Pandemia COVID-19 Virus desconocido. Que ha dado como resultado el aislamiento preventivo obligatorio en nuestros hogares para contener la propagación del virus.
2. Miedo: Es una emoción provocado por percepción de un peligro, riesgo o amenaza. Es un esquema adaptativo que constituye un mecanismo de defensa y permite que el individuo responda con rapidez y eficacia ante situaciones adversas.
Los principales miedos que enfrentan las personas es reconocer que no se tienen el control, el contagio de algún miembro de sus familias, el sustento económico en tiempo de aislamiento, un sistema de salud que garantice respaldo frente a una propagación en aumento, entre otros.
Responde: ¿Qué significa para ti, la situación actual? ¿Cuál es tu principal temor? ¿Qué le estas comunicando a tus hijos verbalmente y con tus conductas frente a la situación? ¿Qué problemática escondías con la excusa de ir a trabajar y ahora has tenido que enfrentar?
3. Aceptación: Dentro de nuestra cultura tenemos imágenes y símbolos que nos dicen cómo deben ser las cosas, levantarnos a ciertas horas, enviar los niños al colegio, ir al trabajo, salir a almorzar, recoger los niños, ayudarles con los deberes escolares, llegar a casa rendidos preparar alimentos, uniformes, hacer pagos, realizar las llamadas pendientes entre muchas cosas que hacemos cada día. Pero de repente al empezar el año 2020 se empieza a escuchar que en China un país muy lejano había un virus y tres meses después llega a nuestro país cambiando toda la dinámica familiar.
Las personas ven el mundo de manera diferente todo depende de su personalidad y eventos vitales únicos que forman sus patrones de comportamiento.
El pequeño mundo de la niñez con su entorno familiar es un modelo del mundo. Cuanto más intensamente le forma el carácter la familia, el niño se adaptará mejor al mundo. Carl Jung
Responde: ¿Te es fácil aceptar la forma como los demás ven el mundo? ¿Estas emocionalmente preparado para afrontar es aislamiento? ¿Estás preparado para aflojar los límites al interior de tu familia? ¿Reconoces y gestionas adecuadamente tus emociones? ¿Reconoces el estado emocional de los miembros de tu familia? ¿Si alguien en tu familia tuviera un episodio de ansiedad, quien sería? ¿Estas emocionalmente preparado para ayudarlo?